Jasmín Cacheux

Escritora y Funambulista Emocional.

P o e s í a


  • Rocío de Mar

    La primera parte del Libro "Rocío de Mar" en formato .PDF con ilustraciones de Sheila Rocha.

  • Creaturas Cotidianas

    • Correspondencia

      Correspondencia

      Díganle que la he querido

      que estoy entera, dolorosa,

      inexacta, nítida,

      que sigo siendo,

      que estoy, no duermo.

      Díganle que he sido

      sustancial, incorpórea,

      y en su cuerpo desgranado

      se quedó conmigo

      la necia costumbre de ahogarme.

      Díganle, por favor,

      cuando sea tarde

      que le derrame la voz a las estrellas,

      para que nazcan y el cielo no se encamorre,

      como esta noche, mientras me marcho.

      Díganle que la he querido,

      que estoy desnuda, azuzada,

      ovillada,

      que estoy hendida,

      y aún sigue latiendo fuerte

      este lunar casi extinto

      en el dedo chico de su mano.

    • Nombres Propios

      Nombres Propios

      Hay días, noches, voces

      que me canso de ser yo.

      ¿No soy acaso una sombra,

      condenada a la eterna duda?

      Me canso, vértebra, sangre

      Me canso, flor de pájaro en vientre.

      Y no existe fórmula que recargue mi hambre

      (cinta blanca, cinta azul, espasmo).

      Runa, duna, luna, bruma: cambio.

      Hay días como mi nombre sin apellidos.

      Hay noches vueltas surcos,

      canales sin mortaja, sin incendios.

      Y Alejandría, Grecia, Egipto,

      desvarío, estrella y silencio,

      todos nombre sin apellido.

      Son días y voces transitando por la carne,

      días a medias, trazados, sin huella;

      cansados de ser yo quien les respire,

      (si bemol, fa mayor, do minúscula)

      raya, rasgando; pantalla, rompiendo.

      Noches que me canso de mi nombre,

      de ausencia en la garganta,

      de muerte a medias:

      ¡Ser yo, ser yo, sin hambre, sin nombre!

    • Vuelta en U

      Vuelta en U

      Volvieron los insomnios,

      las tardes de mayo,

      el vino acompasado.

      Volvió el otoño al patio de mi casa

      la curata, el baile de tres días,

      mi voz monocorde.

      Regresaron las tortugas

      las asechanzas

      las cenizas

      mis fantasmas.

      No vuelvas tú.

      No te filtres por mis ventanas.

      No te resbales por mi verano.

      No te confundas en mi espalda.

      Quédate ahí, endulzando la lengua

      [a las hormigas

      Con tus sueños,

      tu semblanza

      y tu piano.

      Porque volvieron las avispas,

      el panal al vientre hinchado,

      mis ladrillos, mi nostalgia

      y esta sed en la garganta.

    • Mapas

      Mapas

      Voy de tu mano recorriendo geografías:

      descubro la curva del horizonte en tu boca,

      camina tu voz por mis ventanas,

      camino tu voz en sol y sombra.

      Sigo de tu mano la historia aludida,

      sigo de tu mano a la cicatriz de tu barbilla.

      Sabes que el destino guarda la penitencia,

      sabes que no me marcho

      (por más que lo repita).

      Y es que me voy de tu mano a la geografía,

      recorro:

      Al este tu boca.

      Al norte mi derrota.

      Al sur tu tacto en mi cabello.

      Al oeste Alicia en maravillas

      (Tu cuerpo es un plano y la estrella del sur).

      Me voy de tu mano, antes que tu vientre

      henchido y necesitado,

      solicite no mi palabra, una respuesta.

    • Armario

      Armario

      Guardaba de tu armario

      tres cuartas partes de una media palabra.

      Me quedé con la luna y el lunar de tu mejilla,

      lo guardé de mi boca para no tragarlo,

      lo metí cerquita entre los libros y los sueños.

      Me cuidé de no dejarlo rodar hecho polvo.

      Alguien abrió la puerta,

      te dejó salir

      y se fueron mis nostalgias,

      el sol a secas

      y la aventura de estar en siempre.

      Me guardé en tu armario,

      pero olvidé la llave.

      Te quedaste fuera,

      te quedaste a secas,

      suspendido

      recortado

      sin la diestra,

      te quedaste conmigo.

    • Adentro

      Adentro

      Una vez tu boca dibujada en mi deseo,

      hacia adentro más adentro.

      Otra vez la luna, la piel en el agujero

      (hacia adentro, más adentro).

      Detén mis labios a tu cintura,

      enreda, amarra la sortija,

      tú, sortija

      (hacia adentro, más adentro).

      En la línea de tu espalda>

      yo de prisa, esta noche,

      tú las venas, la saliva.

      Hacia adentro, mar adentro,

      esta mía la morada,

      tú, de carne, yo escalera;

      yo no sorbo, tú desprendes.

      Esta noche, amor no mío

      o te olvido

      o te mato

      (hacia adentro, mar adentro).

    • Perfidia

      Perfidia

      Buscaste una boca –no mía.

      Nunca te sentí tan cerca

      y gritaste llorando:

      "Uno es el mundo que me llena y me vacía."

      Y me aferré a tu tristeza

      y a mi maldad naciente.

      Y me encontré al otro día,

      cobijándome de plata y oro,

      con el hilo de tus piernas creciente.

      Buscaste una boca – no mía,

      desafiaste al destino con huídas,

      regresaste vuelta papel, casi dormida,

      partida del vientre,

      sin temor de no poseerte;

      y de entre tus manos

      (las manos que nunca serían mías)

      dejé el milagro de tenerte.

      Buscaste una boca –no mía,

      allí te encontré,

      cauta, continua,

      mientras tomabas la daga

      para cortarme la lengua.

    • En el aire

      En el aire

      En el aire, paseando por la calle,

      con brazos abiertos y el tiempo estropeado,

      la sequedad, la soledad.

      En el aire, mientras intento prender la estufa

      y no explotarme,

      y no beber más cenizas,

      y no escribir que necesito un muerto para llorarme.

      Fingir tan sólo que el aire huele a marihuana,

      a humo de azotea, a extraña levedad.

      Repetir que se pueden detener las ganas

      por otra conciencia, por otro nombre y otra suerte.

      Repetir que en el aire hay tiempos rescatados.

      (Y géminis grita te quiero

      ¡qué dura comarca son los huesos!)

      En el aire soñando mariposas

      minerales que no duermen,

      soñando-té de azahares en migaja.

      Mintiendo que aquí se puede respirar,

      mientras se muere.

    • Marte

      Marte

      Esta sensación de marte sobre los hombros.

      La exacta sobriedad del viento en las mejillas.

      Esta augusta soledad en las entrañas.

      Esta falta de trenes y noches amarillas.

      Tres antorchas de papel dibujan cometas

      y en mi espalda la curvatura del infinito

      la forma precisa, la bala en el vientre.

      Esta sensación de marte en los hombros,

      dimensión cero en la mano,

      esta dobledad tan conocida,

      esta brújula inexacta de carne…

      ¿ y los huesos?

      Los huesos,

      los huesos.

      Por la mañana, tres militares

      marcharon al frente.

      Días fechados en círculo,

      espirales que miran sin mirarse.

    • Esas mujeres

      Esas mujeres

      Esas mujeres de piel distinta

      y sangre renovada.

      Esas mujeres con leucemia repetida,

      entre la sed de sobrevivirse.

      Mujeres abiertas,

      sangradas, cubiertas.

      Mujeres de palo, de maíz,

      de alcoba cerrada,

      con manos escondidas

      y viento en los ojos.

      Mujeres extrañas

      entrañas

      de verso obligado, a medias y secas.

      Mujeres de frente, de lado, de revés,

      en otro tiempo, en otro cielo.

      Esas mujeres caricia sin tacto,

      paladares en choque sin sonido.

      Esas mujeres

      frente

      a otra mujer.

    • La nostalgia

      La nostalgia

      La nostalgia debe llamarse faraona,

      debe ser un poco virgen, un poco puta,

      estar muerta, arrojada.

      Debe llorar cuando no la encuentran,

      a tragos grandes, con café y de noche.

      Llamarse cielo verde, reventarse,

      almidonarse las solapas y salir por la boca,

      tragada, masticada, invertebrada.

      La nostalgia debiera amarrarse al cuello

      apretar de a poco, arrugarse,

      parirse por el ombligo,

      y después de no lejana:

      matarse a carcajadas.

    • En bicicleta

      En bicicleta

      Y ya no vamos a correr por los parques,

      a pasear en bicicleta,

      a sentir la cercanía.

      Regresamos a las cenizas,

      a las alcantarillas,

      a los cines despilfarrando el vacío,

      apestados de no decir.

      Regresamos al aliento de las sábanas,

      a las paredes cóncavas,

      a los prados que nada resuelven.

      Y olvidamos la nieve,

      las noches de luna, los días maremotos.

      Regresamos, artesanos,

      a la punta del iceberg,

      abrazados sin malicia,

      sin sal en las venas,

      muertos.

    • Cuando muera

      Cuando muera

      Cuando muera,

      encontrarán las palabras que guardé como estampitas,

      mi colección de tigres con la que decía: "te quiero";

      palabras-musgo, historias-pájaro.

      Los colores en los cuadernos, "la piel de zapa",

      los trópicos de cáncer y capricornio.

      Hallarán, también y sin esfuerzo, mi soledad derecha,

      erguida, firme, libre de mí, descansada.

      Buscarán –como yo lo hice-,

      la inocencia de cinco años que no llegué a cumplir;

      encontrarán en su sitio,

      el pubis abierto, la boca repitiendo delirios.

      Cuando muera,

      sabrán que fue "el hombre araña"

      mi mayor amigo, mi mejor aliado.

      Entenderán que fui yo quien amanecía en París,

      mientras haya quienes aseguren

      que estaba en el escalón del baño, seca, temblando.

      Cuando muera mis ojos seguirán en los suyos,

      y yo continuaré aquí, mientras sonrías.

      Cuando muera –mi bien -,

      te dejaré una línea

      que no hable de ti,

      que no hable de mí,

      una línea que no hable de amor,

      que no repita en plural nuestros nombres,

      una línea de tus ojos a mis ojos,

      le llamaré silencio.

      Cuando muera, silénciame de ti

      porque seguiré llamándote.

  • Poemas Sueltos

    • El Beso

      El beso

      (Publicado en la revista: 5 Sentidos el regreso; Ediciones Clandestino, 2012)

      Los labios que suceden a otros labios.

      El beso que los sume, los une, los superpone.

      Dentro, en el beso, los peces descansan.

      El pétalo se hincha por el beso tomado,

      se ahoga, se calma, se pertenece.

      El beso es un animal fugitivo,

      resguardándose, vigilante, a la espera.

      Lame sus heridas, una y otra vez

      uno y otro a la vez.

      Los labios se hacen pétalos,

      los pétalos, palabras.

      Hacerse y deshacerse en el tacto.

      Darse, entregarse, transformarse.

      Nacer abrazando, abrasadas, crecer abriéndonos:

      ¿cómo no va a desnudarnos la palabra?

    • Mañana

      Mañana

      A Juan Carlos Félix Vásquez

      Descansarás tu mano en la mesa.

      A lo lejos se habrá extendido el rumor de la ciudad.

      Te sentirás extraño, como en el cuerpo de otro,

      abrirás los ojos tan largos, tan sin descanso,

      buscarás un lunar en tu mano derecha,

      no sabrás si lo has perdido o no lo tenías.

      La cuenta de las horas transcurridas

      no te abrumará, estará vacía.

      Mirarás el reloj de pulso,

      sabrás que has hecho una cita.

      Te acercarás a la ventana es un lugar distinto,

      repetirás dos palabras, las mismas.

      Luego, tocarás la pared, lento, casi como una caricia.

      La cama intacta te dirá lo que falta.

      Reconocerás tu risa con el amanecer, como primera noticia.

      Saldrás a la calle, abrirás los brazos,

      te asombrarán los colores, los sonidos,

      mirarás hacia el horizonte, con la cabeza erguida,

      hacia arriba, más arriba…

      De golpe cerrarás los ojos, bajarás la cabeza.

      Dejarás que una sonrisa dibuje tu rostro.

      Recordarás tus pasos, los días andados…

      Repetirás dos palabras, dos palabras, otra vez, como ayer.

      Del libro: Geografías y Escalas (2015, inédito).

    • Escafandra

      Escafandra.

      I

      Esa voz que sostiene el instante,

      casi como una fotografía,

      pero la fotografía es el triunfo del espíritu

      y el instante, el instante, es esa voz sin eco.

      II

      Me voy al mar a buscar tus ojos,

      ya no soporto un minuto más

      esta primavera sin ti.

      III

      Hay un aire urgente entre el rostro que no veo

      y el que tiembla en el espejo.

    • A ese aire que no soy

      A ese aire que no soy…

      Me gustan los ojos de mis ojos porque no entienden; tocan, comprenden. Locos, irracionales, atentos, cautivos, siempre entusiastas, en el punto que va al infinito y no regresa.

      Pequeños, entresijos sin por qué. Laberintos.

      Sí, me gustan los ojos de mis ojos.

    • Poema de otro

      Poema de otro.

      Aquella noche todo me salió mal, lo conocí.

      Viví en sus manos día y noche,

      conocí el caudal de la risa y los días sin puesta de sol.

      Me hice brasa en su cuerpo y lo asumí mi patria.

      Rompí mi nombre, dividí mi apellido,

      caminé la entraña y lo proscrito,

      me supe paso en su vereda.

      Quizá por la noche llegó la tarde,

      y ahí conocí el llanto en despedida,

      la sed eterna del cautivo,

      la derrota del caído.

      Aquella noche todo me salió mal,

      embarqué sin oleaje y me quedé

      naufrago de mí mismo, arena incómoda,

      piedra seca, exilio fortuito.

    • En la ventana.

      En la ventana.

      De pie, con las manos entrelazadas, Ella en la ventana. No hace falta. Sabe que será un instante, como hacer el amor, como el beso de despedida, como la primera mirada.

      Ver llover, sin hacer preguntas, sin tener respuestas. Ver llover con la misma esperanza de quien ama y acepta que ayer, no será mañana

    • A veces

      A veces

      juego a las escondidas

      con mis fantasmas,

      el problema es cuando ganan.

    • Una fotografía.

      Una fotografía.

      Escribir como una pregunta;

      escribir con la nostalgia en el mar;

      escribir con el mar y la nostalgia.

      Escribir -sobre todo- de esa fotografía

      Escribir -sobre todo- de esa fotografía

      que aún no encuentro.

      Escribir como una invocación, una revelación.

      Escribir para hacerme y deshacerme…

      y volver a empezar.

    • Este beso que me das.

      Este beso que me das.

      Cuando era niña pasaba el tiempo pensando en aquellas preguntas que no podía formular abiertamente ¿Por qué besar?, era una de ellas. El tiempo transcurrió y comencé a observar a las personas cuando éstas intercambiaban miradas y el paso siguiente era el beso. Tal vez fue el inicio del vouyer, pero había una curiosidad genuina por conocer el porqué llegaban al beso, qué caricia era que el deleite se reflejaba en los ojos, en los gestos, en las manos.

      Y así llegó a mi vida el primer beso... el segundo, el siguiente del siguiente, el sin número, el robado, el verdadero, el a destiempo, el concreto, el húmedo, el seductor, el que habla, el que encuentra, el que calienta, el que entibia, el que sumerge, el que come, el que muerde, el que truena, el que hunde, el que atrapa, el que grita, el que calla, el que ata, el que libera, el que sangra, el que calma... el tuyo, el mío, el nuestro; el de labios tercos, el cortito, el profundo, el que traga, el que avanza, el que no suelta, el que marca, el que cierra los ojos, el que abre los brazos, el que abre los ojos, el que cierra la puerta, el que apaga la luz, el que moja la piel, el que suelta las ganas, el beso que das... y que es sólo uno porque es en proporción de la persona que besas, del beso que besas al besar. Y hoy lo sé: la caricia inicial, la que dice, la que habla, la que deja, la que se queda rozando las pestañas... la que no provoca silencios incómodos es el acto en que dos bocas y el aliento se cobijan, coinciden, se humedecen, mientras la lengua danza a un sólo compás, dentro, de lado, pero con el aliento encadenado.

      Tal vez es tiempo que me plantee que no importa cuántas veces he besado sino que besar bien -besarme bien- no es posible, es el beso que nos damos, es el beso que es tu beso, que es el mío, que es tan nuestro, es el beso lo que damos, lo genuino y no lo supuesto.


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