Dime …

Dime …

¿Qué probabilidades hay que al cerrar la puerta, tras una despedida, te quedes adentro?
¿Cuántas palabras hay en tres puntos suspensivos escritos al pasar?
¿Cuáles son las posibilidades de desear que algo ocurra y que ese deseo transforme tu instante presente?
¿Las palabras milagro y esperanza pueden concurrir en un mismo espacio-tiempo?
¿Cómo puede nombrarse ese punto, entre los ojos que miras y que te miran y no son los tuyos, pero te arropan?
¿Cuántos ventanas deben cerrarse para que decidas abrir la puerta?
¿Si vuelas un cometa y el hilo recorre tu vista, cuántas dimensiones se extienden entre tú, el viento y el espacio que ocupa tu cuerpo?
¿Cuando dejas que el viento despeine tu cabello, puede medirse el punto preciso en que te roza los labios y no te hace daño?
¿Qué existe después del “tal vez”, el “después” y el “buenas noches”?
Dime… dame.

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